Publicado: 18 de Noviembre de 2020

Un corazón joven y sano no está libre de sufrir alguna anomalía en el ritmo cardíaco. De hecho, en clínicas de cardiologías los casos de arritmia llamada fibrilación auricular, común en adultos mayores, están aumentando en jóvenes.


Ante este panorama, uno de los peores problemas es el incremento del riesgo de sufrir un infarto cerebrovascular o ACV por la generación de coágulos en la sangre, probabilidad que aumenta entre dos y siete veces.


Otro tipo de de arritmia es la extra-sístole ventricular, donde se produce un latido extra antes del latido normal por una anomalía extra en los ventrículos (cámaras inferiores del corazón). En la mayor parte de los casos son asintomáticos y benignos, y son detectados en electrocardiogramas o antes de una cirugía.


En contraste, la fibrilación auricular agiliza las contracciones de las aurículas (cámaras superiores del corazón), por eso la manifestación frecuente son las palpitaciones. Sin embargo, existe hasta un 40% de pacientes que no tienen síntomas en el primer episodios y hasta después, incluso bajo tratamiento.

Por lo general, estos casos se detectan al auscultar el corazón en una consulta de rutina o al realizar un electrocardiograma para un examen prelaboral o una ergometría (test de esfuerzo) para conocer una apta salud antes de una práctica deportiva.